
Desde que tuve la capacidad de pensar y recordar, siempre he tenido una fascinación por los elefantes... monumentales son sus cuerpos los cuales parecen tan viejos y cansados; tan sabios al caminar. Me sumergen en una cantidad de extraños pensamientos que no puedo contener... -he estado pensando que también soy un elefante- ¿me sigues? y me veo tan cansado, tan tranquilo... sin olvidar. Te podría desgarrar el alma, comer a besos, volver a morder tus caderas, rozarte una vez más...
y aún así me mirarías con los mismos ojos, esos ojos dormidos, y creeme que he querido sacarte el sueño de ellos, pero solo para que me puedas ver mejor, para que me entiendas, pero no, no puedo seguir escribiendo porque hay visitas, y a las visitas no se le hace esperar, no es lo correcto.
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